Los “errores” de Einstein

El título de esta entrada al blog puede que suene un poco “raro”. Siempre se ha tomado a Einstein como un genio, y no voy a entrar a valorar este calificativo, pero si que aclararé que no es tan “mágico” todo lo que hizo en su vida. Tuvo “errores” y algunos de ellos de cierta consideración. Uno de ellos, no de gran importancia, es haber subestimado el “efecto de lente gravitatoria“. Einstein predijo, y fue comprobado experimentalmente en un eclipse solar en 1919, que los rayos de luz provinientes del sol, al atravesar una gran masa se curvarían hacia adentro, modificando su trayectoria. Lo que pasa es que en 1936 Einstein publicó un artículo en el que la predicción fue de que no sería tan intenso este efecto, y por eso nunca podría ser observado. Fue uno de sus errores. No tuvo en cuenta que no hay que computar el efecto de una de las masas solo, sino el de los cúmulos de galaxias cercanas, y el efecto si es grande y llega a ser observable.

Otro de sus grandes errores fue con el tema de las “ondas gravitacionales“. En sus ecuaciones se podían deducir algunas soluciones que predecían la existencia de las ondas gravitacionales. Pero a él no le gustaba esta idea, y siempre rechazó su existencia. Debido a las perturbaciones del espacio-tiempo se debían de producir unas ondas de la misma forma que se producen ondas cuando tiramos una piedra en un estanque y perturbamos su superficie. Aunque Einstein siempre negó su existencia, ya ha sido recientemente demostrada.

También falló en el tema de los “agujeros negros” . De algunas soluciones a sus ecuaciones de campo de la relatividad se deduce la existencia de agujeros negros. Einstein rechazó de pleno con múltiples argumentos su existencia. Los agujeros negros son unas zonas del espacio-tiempo donde debido a una gran perturbación, se “rompe” el espacio-tiempo y algunas de sus magnitudes llegan a tomar un valor infinito. Pensó siempre que la naturaleza tendría alguna manera de evitar este comportamiento anómalo. Hoy día, los cosmólogos piensan que en el centro de cada galaxia hay al menos un agujero negro.

También tuvo un gran error con la “constante cosmológica“. Él mismo se refiere a este error como su “mayor error”, y por ello se le llama “el mayor error de Einstein“. De sus ecuaciones de campo se deduce que el universo debe de expandirse. En 1915 toda la comunidad física aceptaba un universo estático. Por ello Einstein introdujo en sus ecuaciones un término que anulaba la expansión del universo, para que este permaneciera estático. En 1929 Hubble midió el “redshift” (desplazamiento al rojo) de la Via Láctea, quedando demostrada la expansión actual del universo. En ese momento Einstein admitió su gran error. El error cobra más impotancia, cuando en 1998 se descubre que no solo se encuentra en expansión el universo, sino que lo hace de forma acelerada. Debe de haber algo que compensa y anula la gravedad, y que hace que sea más fuerte el efecto repulsivo. Es entonces cuando empiezan los cosmólogos a plantear que la “energía oscura” es la responsable de la expansión (actual) del universo. Con esta constante tuvo dos errores. Se equivocó al introducirla, porque la introdujo de manera equívoca, y al quitarla, pues realmente es necesario este término dentro de sus ecuaciones de campo.

Y por último comentaré su error en un campo que le daba verdaderos “dolores de cabeza”. Me refiero a su error con la “mecánica cuántica“. El sentó las bases de la física cuántica, cuando en 1905 propone el “efecto fotoeléctrico“. Nunca aceptó el principio de incertidumbre de Heisenberg, formulado en 1925, según el cual no se puede conocer simultáneamente la posición y la velocidad de una partícula subatómica (o energía y tiempo a la vez). Einstein y Heisenberg convivieron durante años. Debido a ello Einstein llega a pronunciar su famosa frase “Dios no juega a los dados”. Se refería a que dios no dejaba el funcionamiento de la naturaleza en manos de la probabilidad y el azar, como sugería la mecánica cuántica. Hizo el famoso experimento EPR (junto a Podolsky y Rosen) que demostraba el entrelazamiento cuántico entre partículas. Pero dijo que debía de haber unas “variables ocultas” para que fuera posible esa “acción fantasmal a distancia”. Hoy día se sabe que ese entrelazamiento se produce por efectos de “no-localidad” del espacio-tiempo. Stephen Hawking, considerado uno de los grandes cosmólogos de nuestro tiempo corrigió taxativamente a Einstein a finales del siglo pasado en su libro “Breve historia del tiempo” diciendo: “Dios no solo juega a los dados con el universo, sino que además los tira donde no podemos verlos”. Aquí se refería a que no podemos saber lo que pasa dentro de un agujero negro. En algunas zonas del espacio-tiempo, no podremos conocer lo que pasa jamás, porque desconocemos las leyes físicas.

Al final Einstein no es tan “mágico” como mucha gente piensa…