Mi primer último Zemos

El tiempo no da para más. Hubiera querido escribir antes. Más, antes, mejor, con más pausa. En fin. La cuestión es que ya vamos en el tren, que ya hemos dejado atrás Madrid para, durante unos días, sumergirnos en la 17ª –y última– edición del festival Zemos98 en Sevilla. Vamos a ser muchas allí. La mitad de Twitter por lo menos.

Desde hace años he querido ir a uno de los festivales de este sur, medio centro medio periferia, que tanto han producido para ampliar(nos) el pensamiento sobre producción cultural, lo abierto (¿hasta dónde?), los cuidados y la onda expansiva de la cultura libre (¿liberada?). Y por una u otra razón –que se sitúa en algún punto entre trabajo y precariedad– nunca pude ir.

Este año varias casualidades hacen que viaje a Sevilla por dos motivos. Dos proyectos que, aunque distintos, que se rozan en muchos puntos. Y es gratificante sentir que lo que hacemos sirve. Sirve, no en un sentido utilitarista, sino que conecta, hilvana ideas, modos de pensarnos en ecosistemas un poquito más al margen del neoliberalismo.

Vamos a Sevilla con P2P Plazas: A Southern European Network en la cabeza. Con la idea de conectar maneras de reapropiación de espacios infrautilizados para experimentación y reproducción social… y de establecer diálogos en torno a la sostenibilidad de estos experimentos habitualmente amenazados.

También vamos a participar como colaboradores desde Guerrilla Translation. Esta cooperativa, superestructura y equipo de trabajo y cuidados mutuos es mi casa desde hace unos meses. Hemos traducido algunos materiales para el festival –el documental que veremos esta noche, por ejemplo– y mi compañero Stacco será uno de los intérpretes, de nuevo enlazando mundos entre los participantes angloparlantes y españoles.

Cuando supe que sí haría este viaje, lo que más me apetecía –y que habitualmente echo de menos en ciertos encuentros– era la idea de hacer entre todos. De meter las manos en la masa a la producción conjunta, poniendo en común las experiencias y saberes de cada quién. Eso será el hackcamp de las próximas tres mañanas. Lo han llamado Caring for the City: Reclaim the Commons.

No soy particularmente fan de la cuestión electoral y del asalto a las instituciones. Es decir, sí, soy fan de quienes están poniendo sus cuerpos y saberes en ese campo, pero particularmente me interesa y me preocupa más qué pasa en los bordes de todo esto. Por eso me parece potente poder juntarnos desde focos comunes e intereses diversos a pensar en cómo y desde dónde recuperar la ciudad común, el entorno de todas, la palabra nuestra. ¿Cuidamos de lo urbano para que la ciudad cuide de nosotras?, ¿pensamos en el comuno-poly en el que queremos jugar y lo diseñamos entre todas? Me apetece.

Hagamos en común y agitémoslo todo. Las mentes exhaustas para que descansen, los mismos cuerpos para que bailen, la capacidad de pensar juntos en escenarios emocionantes. Y divertidos, porque si no, paren este tren que yo me bajo de la aventura.